Rodeados como estamos de conciencia climática, pocos sectores permanecen al margen de la conversación sobre sostenibilidad. Un área crítica es la asistencia sanitaria: aunque su finalidad es curar a las personas, los sistemas sanitarios modernos contribuyen inadvertidamente a la degradación medioambiental mediante el uso extensivo de recursos, el consumo de energía, la generación de residuos y las emisiones de carbono. Sin embargo, la paradoja de salvar vidas al tiempo que se daña el planeta puede abordarse. La solución no está sólo en la tecnología o la política, sino en la educación. Educar a los profesionales sanitarios en materia de sostenibilidad puede ser una fuerza transformadora para reducir la huella medioambiental del sector.